Cansancio, tristeza y dolor.
Fue por voluntad divina,
que vivo en esta tristeza,
ya no elevo mi mirada,
me estoy hundiendo en la tetera.
Corazón, no te sigo ya.
Hasta aquí nos has traído,
a un motel de periferia,
donde reposar tranquilo.
Y es que no puedo continuar.
No puedo con estos golpes
que la vida otra vez me da,
ahora quiero que me llores.
0 comentarios:
Publicar un comentario