Mostrando entradas con la etiqueta micro relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta micro relato. Mostrar todas las entradas
miércoles, 31 de mayo de 2017
Jaguar lady
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
mayo 31, 2017
1A,
Alberto Cepedano,
micro relato
No comments
lunes, 29 de mayo de 2017
Las gotas caían lentamente sobre la mesa...
Las gotas caían lentamente sobre la mesa; no sabía bien porque, al fin y al cabo solo eran cuadros lo que había en las paredes, retratos al fin y al cabo.
No pensaba tocar nada puesto que la choza no era suya, sólo se estaba refugiando de la lluvia hasta el día siguiente; sin embargo no dejaba de tener la sensación de que los cuadros de las paredes le miraban, una pena que ya hubiera anochecido y no pudiera ver bien a quien pertenecían esos retratos.
Se puso a recoger el vaso de agua y a limpiar el agua del suelo sin dejar de mirar inquieto por encima de su hombro.
Al ver que no paraba de llover decidió quedarse a dormir en la choza ya que por suerte había traído una manta térmica en la mochila. Finalmente, agotado tras andar todo el día se echó a dormir...
A la mañana siguiente, al despertarse, gritó y huyó lo más rapido posible de aquella choza, puesto que al levantarse se dió cuenta de que la choza sólo tenía ventanas y ningún cuadro...
Read More...
No pensaba tocar nada puesto que la choza no era suya, sólo se estaba refugiando de la lluvia hasta el día siguiente; sin embargo no dejaba de tener la sensación de que los cuadros de las paredes le miraban, una pena que ya hubiera anochecido y no pudiera ver bien a quien pertenecían esos retratos.
Se puso a recoger el vaso de agua y a limpiar el agua del suelo sin dejar de mirar inquieto por encima de su hombro.
Al ver que no paraba de llover decidió quedarse a dormir en la choza ya que por suerte había traído una manta térmica en la mochila. Finalmente, agotado tras andar todo el día se echó a dormir...
A la mañana siguiente, al despertarse, gritó y huyó lo más rapido posible de aquella choza, puesto que al levantarse se dió cuenta de que la choza sólo tenía ventanas y ningún cuadro...
martes, 28 de marzo de 2017
Tocar fondo
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 28, 2017
1B,
micro relato,
Natalia Apostol
No comments
Las gotas caían lentamente desde la mesa tras la fuerte tormenta. No quedaba ya nada sobre ella, él se lo había llevado todo, y tampoco quedaba nada en su frío corazón.
Él se había despedido con esa mirada que a ella la había enamorado en su día, esa mirada que era capaz de transmitirte todo, y con una sola palabra que se había clavado como un puñal en su corazón -Adiós.- Se lamentó por no haber cambiado antes, por no haber sabido ser diferente, por no haber hecho todas las pequeñas cosas que podría haber hecho para que él la siguiera queriendo. Ahora, la mesa estaba igual de mojada que sus blancas mejillas, y estaba más sola de lo que había estado jamás.
Tocaba buscar una vía de escape, una salida para volver a empezar. A pesar de lo que sentía en su corazón -garras-, debía salir adelante, y sabía que no era débil, pero tenía desavivada la llama del esfuerzo, y debía recuperarse. Es lo que dicen, ¿no?, que una vez tocado el fondo, ya sólo se puede subir.
Read More...
Él se había despedido con esa mirada que a ella la había enamorado en su día, esa mirada que era capaz de transmitirte todo, y con una sola palabra que se había clavado como un puñal en su corazón -Adiós.- Se lamentó por no haber cambiado antes, por no haber sabido ser diferente, por no haber hecho todas las pequeñas cosas que podría haber hecho para que él la siguiera queriendo. Ahora, la mesa estaba igual de mojada que sus blancas mejillas, y estaba más sola de lo que había estado jamás.
Tocaba buscar una vía de escape, una salida para volver a empezar. A pesar de lo que sentía en su corazón -garras-, debía salir adelante, y sabía que no era débil, pero tenía desavivada la llama del esfuerzo, y debía recuperarse. Es lo que dicen, ¿no?, que una vez tocado el fondo, ya sólo se puede subir.
Vino negro
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 28, 2017
1B,
Gabriela Gutiérrez,
micro relato
No comments
Las gotas caían lentamente desde la mesa tiñendo de vino la alfombra de la habitación mientras Johan deambulaba con la tercera copa de éste en la mano.
El alcohol estaba haciendo efecto y cada vez era menos consciente de sus actos y más de lo que necesitaba a Ester. Se estaba volviendo loco por tenerla a su lado. Por rozar esos labios que tan pocos habían probado, por no dejar de lado el orgullo e ir tras ella.
Si tan solo pudieran ponerse de acuerdo su mente y su corazón todo sería más fácil, iría a decirle la verdad en lugar de beber como un desquiciado.
La puerta se abrió dejando ver una sombra sin rostro. Carlos estaba a dos metros observando la patética escena, sonriendo de oreja a oreja.
— No la mereces— susurró mientras el cuerpo sin vida de Johan caía sobre la alfombra.
Read More...
El alcohol estaba haciendo efecto y cada vez era menos consciente de sus actos y más de lo que necesitaba a Ester. Se estaba volviendo loco por tenerla a su lado. Por rozar esos labios que tan pocos habían probado, por no dejar de lado el orgullo e ir tras ella.
Si tan solo pudieran ponerse de acuerdo su mente y su corazón todo sería más fácil, iría a decirle la verdad en lugar de beber como un desquiciado.
La puerta se abrió dejando ver una sombra sin rostro. Carlos estaba a dos metros observando la patética escena, sonriendo de oreja a oreja.
— No la mereces— susurró mientras el cuerpo sin vida de Johan caía sobre la alfombra.
Venganza
Las gotas caían lentamente desde la mesa, formaban un charco cada vez más grande.
La sangre no cesaba, el cuerpo no respondía, no respiraba, no mostraba signos de vida.
Después de un par de horas, Ángel irrumpió en la casa. No podía creerse lo que veían sus ojos, su amigo estaba tumbado encima de la mesa del comedor derramando sangre por todos los lados. A juzgar por el aspecto de la casa, el único objetivo de aquel monstruo había sido su amigo, pues la casa estaba intacta. Llegó al lado de Jaime, le tomó la muñeca, no notaba su pulso; lejos de echarse a llorar y rendirse, tomó aire y se lo introdujo a Jaime. Este para la sorpresa de Ángel, pareció murmurar una palabra, la palabra que Ángel más temía desde aquel día en que le libraron, el término, venganza.
Read More...
La sangre no cesaba, el cuerpo no respondía, no respiraba, no mostraba signos de vida.
Después de un par de horas, Ángel irrumpió en la casa. No podía creerse lo que veían sus ojos, su amigo estaba tumbado encima de la mesa del comedor derramando sangre por todos los lados. A juzgar por el aspecto de la casa, el único objetivo de aquel monstruo había sido su amigo, pues la casa estaba intacta. Llegó al lado de Jaime, le tomó la muñeca, no notaba su pulso; lejos de echarse a llorar y rendirse, tomó aire y se lo introdujo a Jaime. Este para la sorpresa de Ángel, pareció murmurar una palabra, la palabra que Ángel más temía desde aquel día en que le libraron, el término, venganza.
lunes, 27 de marzo de 2017
Un nuevo comienzo
Las gotas caían lentamente desde la mesa, no tenía el pulso normal debido a que mi conciencia no podía olvidar tantos malos recuerdos ocurridos en una sola noche. Esa noche que cambió mi vida y mi forma de pensar para siempre.
No paraba de pensar en lo que ocurrió hace seis horas, los llantos de mi hermano y aquel instante en que casi me violaba mi propio padre. Aún recuerdo como le clavé las tijeras en los riñones en el momento en que se lanzó encima mía, su sangre y su cara me venían a la cabeza constantemente sin yo poder dejar de temblar. Aquella noche supe que no podía quedarme más en ese sitio y que tenía que huir, escaparme lejos y empezar una vida nueva. Sé que es duro pero para mí seria tener otra vida, un nuevo comienzo en donde no haya dolor ni malos remordimientos. Una nueva oportunidad.
Un misterio sin resolver
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 27, 2017
1CD,
Daniel Gómez,
micro relato
No comments
Las gotas caían lentamente sobre la mesa, la sangre del cuchillo que Loren sujetaba fuertemente con la mano izquierda no paraba de gotear.
Acababa de cometer un asesinato, estaba en shock. ¿Qué he hecho?, se preguntaba.
Se quedó paralizada delante del cadáver unos segundos, hasta que su cerebro decidió despertar.
Corriendo y agobiada se quitó la ropa y la rompió con el cuchillo en varios cachos, además cogió el bote de lejía y limpió la mesa de una manera obsesiva.
Cogió el cadáver y lo metió en una maleta, aprovechando, limpió también el suelo.
Al vivir en una zona de chalets, su zona era muy silenciosa y nadie se tendría que dar cuenta de lo que ha pasado.
Por si acaso rajó la maleta con el cuchillo para que pareciera que estaba rota de verdad. Se disponía a meter la ropa en la maleta pero prefirió tirarla días más tarde para no levantar sospechas.
Metió la maleta en el contenedor y volvió a casa.
Ya había pasado un rato, cuando llamaron a la puerta…
domingo, 26 de marzo de 2017
Mi triste amor odiado
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 26, 2017
1A,
Andrea Sandoval,
micro relato
No comments
Las gotas caían lentamente desde la mesa y mi mirada permanecía clavada en aquella carta que me creó ese gran vacío en mi interior. Contaba cada una de mis lágrimas que se deslizaban sobre la madera desgastada por el tiempo. Mi respiración se iba entrecortando al pensar que él se quería alejar de mi lado, yo sabía que era mi merecido castigo por haberle consumido de tal forma que sus ojos ya no parecían los mismos y su sonrisa cada día parecía más apagada.
Leia y releía aquellas palabras que el había plasmado con rabia en el papel y que cada vez la tinta se notaba escrita con más fuerza, cada una de ellas me perforaban en alma poco a poco.
Creo que no estaba preparada para aceptar el no sentirle cerca de mi nunca más, yo sabía que sin el no podía seguir adelante, me rendí porque el hacía que cada momento se convirtiese en un recuerdo eterno e inolvidable, porque cada vez que intentaba mirar al frente mi corazón inconscientemente se refugiaba en todos y cada de los segundos que había vido con él, no soportaba el dolor, no soportaba su ausencia, era un sonido de silencio demasiado insoportable.
Después de treinta y dos veces leída la carta, mi raya de ojos corrida y apenas notable en mi rostro, lo labios sonrojados a consecuencia del llanto continuo e interminable, todas mis mejillas empapadas de lagrimas que recorrían cada milímetro de mi semblante, una mirada totalmente perdida y un corazón destrozado en menos de cuarenta minutos, al fin consiguió que mi ser se escapase de mi cuerpo y entonces me pregunté, ¿realmente vale la pena seguir respirando si ya no formas parte de mi?
Agarré el móvil temblorosamente con una mano y escribí: cuídate, ya que yo ya no podré hacerlo, el móvil fue cayendo delicadamente al suelo mientras que mi corazón dio su último suspiro.
Read More...
Leia y releía aquellas palabras que el había plasmado con rabia en el papel y que cada vez la tinta se notaba escrita con más fuerza, cada una de ellas me perforaban en alma poco a poco.
Creo que no estaba preparada para aceptar el no sentirle cerca de mi nunca más, yo sabía que sin el no podía seguir adelante, me rendí porque el hacía que cada momento se convirtiese en un recuerdo eterno e inolvidable, porque cada vez que intentaba mirar al frente mi corazón inconscientemente se refugiaba en todos y cada de los segundos que había vido con él, no soportaba el dolor, no soportaba su ausencia, era un sonido de silencio demasiado insoportable.
Después de treinta y dos veces leída la carta, mi raya de ojos corrida y apenas notable en mi rostro, lo labios sonrojados a consecuencia del llanto continuo e interminable, todas mis mejillas empapadas de lagrimas que recorrían cada milímetro de mi semblante, una mirada totalmente perdida y un corazón destrozado en menos de cuarenta minutos, al fin consiguió que mi ser se escapase de mi cuerpo y entonces me pregunté, ¿realmente vale la pena seguir respirando si ya no formas parte de mi?
Agarré el móvil temblorosamente con una mano y escribí: cuídate, ya que yo ya no podré hacerlo, el móvil fue cayendo delicadamente al suelo mientras que mi corazón dio su último suspiro.
Violencia no gracias
By
Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 26, 2017
1A,
micro relato,
Victoria Doblado Hernando
No comments
Las gotas caían lentamente desde la mesa mientras ella lloraba desolada y dolorida. Ella era una mujer cada vez mas insegura por culpa de aquel idiota que no la dejaba ser feliz. Hace 5 años que se enamoraron y, en un principio, todo era genial hasta que llegaron los celos y las inseguridades, y como consecuencia, las peleas, Aquellas peleas en las que el ganador, sin duda alguna, era él. Ella pensaba todos los días en contarle aunque fuera a un desconocido lo que la estaba pasando, violencia de género, pero tenía tanto miedo a la reacción de él que nunca se atrevía a dar el paso. Y así pasó dos largos años, entre patadas, bofetones, empujones... un infierno resumiéndolo todo, en el que tarde o temprano esos golpes aumentarían si ella no ponía fin a todo eso.
Y llegó el día de contarlo, pero no le sería tan fácil hacerlo ya que él haría todo lo posible para que no lo hiciera y, me refiero a todo lo posible, con que podría llegar a matarla. Ese día ella intentó salir de casa, pero él no estaba por la labor, con lo que forcejearon duramente. Ella consiguió salir e ir corriendo a la puerta en lo que él fue a la cocina a coger un cuchillo (para ya sabéis el qué). Ella esquivó como pudo los ataques pero un de ellos le fue imposible y quedó gravemente herida, pero aún así abrió la puerta y salió corriendo a la par que él iba detrás de ellas. Salió a la calle y corriendo se acercó a una pareja de unos 30 años que pasaban por allí. La pareja se quedó impactadísima al descubrir lo que le había estado pasando a la chica y, mientra la chica se quedaba con ella, su novio fue en busca del agresor quién no había salido a la calle para que no le pillasen. Las chicas llamaron a la policía y a la ambulancia mientras los otros dos forcejeaban en las escalera. Rápidamente llegó la policía y se llevaron al agresor, y la ambulancia que sellevó a la chica junto con la pareja que se ofrecieron a acompañarla. Un mes más tarde ella denunció, apoyada por su familia y él, fue encerrado en 3 años de cárcel.
A patir de ese momento ella decidió que su historia tenía que servir a muchas mujeres para que no cometiesen los errores que ella cometió, por lo que el resto de su vida se dedicó a dar charlas y convenciones sobre la violencia de género.
Read More...
Y llegó el día de contarlo, pero no le sería tan fácil hacerlo ya que él haría todo lo posible para que no lo hiciera y, me refiero a todo lo posible, con que podría llegar a matarla. Ese día ella intentó salir de casa, pero él no estaba por la labor, con lo que forcejearon duramente. Ella consiguió salir e ir corriendo a la puerta en lo que él fue a la cocina a coger un cuchillo (para ya sabéis el qué). Ella esquivó como pudo los ataques pero un de ellos le fue imposible y quedó gravemente herida, pero aún así abrió la puerta y salió corriendo a la par que él iba detrás de ellas. Salió a la calle y corriendo se acercó a una pareja de unos 30 años que pasaban por allí. La pareja se quedó impactadísima al descubrir lo que le había estado pasando a la chica y, mientra la chica se quedaba con ella, su novio fue en busca del agresor quién no había salido a la calle para que no le pillasen. Las chicas llamaron a la policía y a la ambulancia mientras los otros dos forcejeaban en las escalera. Rápidamente llegó la policía y se llevaron al agresor, y la ambulancia que sellevó a la chica junto con la pareja que se ofrecieron a acompañarla. Un mes más tarde ella denunció, apoyada por su familia y él, fue encerrado en 3 años de cárcel.
A patir de ese momento ella decidió que su historia tenía que servir a muchas mujeres para que no cometiesen los errores que ella cometió, por lo que el resto de su vida se dedicó a dar charlas y convenciones sobre la violencia de género.