Él no sabía que tenía
un volcán a estallar, que,
el infierno desataría
y todo sería ruinas.
No veía que el paraíso
dónde vivía podría
tener un terrible final.
Así, un día estalló.
Llevándose los sueños
caminos de felicidad
y el hogar, donde el amor
consiguió hacerse hueco.
En segundos se formaron
ríos de palabras y
pensamientos que rompían
un muro de sentimientos.
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