con sueño y sin descansar,
quien me diese una manta
la cual me pudiese tapar.
Con paciencia me levanto
y el día ya entonaba
con los mirlos ya cantando
el sol un día me regala.
Mis ojos se van abriendo
y quien fuese quien madruga,
porque con esta mañana
seguro que Dios ayuda.
1A, Esteban Pascual
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