El Amante de Piedras.
Cuanta distante profundidad invade a los seres,
tan cercana como inalcanzable,
como indefinido y absurdo dolor inconexo.
Cuanta distante profundidad invade a los seres,
en cristales opacos de lluvia,
reflejos, en la infinidad de tus ojos.
Cuanta distante profundidad invade a los seres,
subes mi marea y desaparece mi isla.
Siendo como sea y sin serlo,
y en la lejana cavidad de tu alma,
indaga mi daga pero no te encuentra.
Ciego buscador de detalles,
camino en penumbra,
contando destellos.
Ante el recuerdo del amigo caído de derrumba el imperturbable,
caen las murallas que separaban y se reúne lo diferente.
Extraños los deseos del amante de piedras.
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