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lunes, 5 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
Sorpresas inesperadas
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
junio 04, 2017
1B,
Leyre Berenguer,
microrrelato
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Sorpresas inesperadas
Las gotas caían lentamente desde la mesa. Eso es lo primero que vio Paula cuando entró cargada con bolsas del supermercado.
Venía cansada, había salido del trabajo y antes de llegar a casa había hecho la compra; todavía tenía q hacer la cena, bañar a los niños y darles de cenar.
Aunque iba cargada vio como el agua caía sobre la alfombra que hacía dos días que había recogido del tinte porque había que limpiarla en seco.
En realidad no era para tanto, pero el hecho la enfureció. Le gustaba el orden y la limpieza pero era difícil lograrlo con sus hijos y su marido tampoco ayudaba mucho. Tardaban un momento en desbaratar su trabajo de horas. Ella se sentía agobiada y se quejaba de que no la tenían en cuenta ni a ella ni a su trabajo.
También le extraño no ver, y sobre todo no escuchar, a los niños y a Jaime. Por las tardes cuando Jaime estaba con sus hijos esperándola en casa parecían trillizos en lugar de un padre con sus dos hijos.
De repente, levantó la vista del suelo y contempló un enorme ramo de flores colocadas en un jarrón de cristal. Era un ramo precioso, colorido y muy primaveral como a ella le gustaban, con lirios y unas rosas anaranjadas preciosas. Junto al jarrón había una jarra con agua que se había caído y al hacerlo el agua que la llenaba se había derramado sobre la mesa.
Sonrió y se le iluminaron los ojos, al tiempo q Jaime y los mellizos salían de la habitación de al lado riendo y gritándole "Felicidades mamá".
Era su santo y lo cierto es que no pensaba q nadie se acordaría. Pero a la salida del cole su marido y sus hijos habían ido a una floristería a comprar el ramo más bonito de todos los que allí había. Al colocarlo en el jarrón y llenarlo de agua sintieron el ascensor en su rellano y el ruido de unos tacones que se iban acercando. Supusieron, con razón, que era ella y salieron disparados a esconderse, sin darse cuenta que la jarra se había caído.
No le importó el agua sobre la alfombra, las bolsas de la compra ni siquiera el cansancio. Abrazó a sus hijos y a su marido y sintió que sí les importaba y claro que la querían.
jueves, 1 de junio de 2017
miércoles, 31 de mayo de 2017
El Camino, Miguel Delibes
https://drive.google.com/file/d/0B8e8P2uQ69xCZ1pKODJmejdZOHc/view?usp=sharing
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martes, 30 de mayo de 2017
lunes, 29 de mayo de 2017
Ciudades de papel
Ciudades de papel- John Green
https://drive.google.com/file/d/0BzYzDhdk7zjZWXdMMzdFb1pNWDQ/view?usp=sharing
domingo, 28 de mayo de 2017
Las gotas...
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
mayo 28, 2017
1B,
microrrelato,
Rebeca Herrero
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Las gotas caían lentamente desde la mesa igual que caían las lágrimas por sus pequeños hoyuelos. Desde la ventana se veía como resbalaba la lluvia igual de despacio que iba el tiempo, los segundos parecían minutos y los minutos parecían horas. En lo único que pensaba era en aprovechar cada momento como si fuese el último, disfrutar de cada instante por muy largo y corto que se hiciese a la vez. Pero sabía que había algo que no podía hacer, no era capaz de enfrentarse a ello, y era que tendría que despedirse de todo, de su vida, sus amigos, sus costumbres... No quería, no necesitaba eso, no en ese momento, pero sabía que era lo correcto, al día siguiente no estaría ahí para ellos, empezaba su nueva vida en una nueva ciudad con los que siempre la apoyaron y la quisieron.
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Rebeca Herrero
sábado, 27 de mayo de 2017
martes, 18 de abril de 2017
Cartas
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
abril 18, 2017
1B,
microrrelato,
Nicole Cueva
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Las gotas caían lentamente desde la mesa, no tenía ánimos de limpiar el desastre que yo misma había causado por un ataque de ansiedad ¿ como se atrevía a tratarme de aquella manera? Lo único que hice fue quedarme sentada, la situación me había consumido.
Se que hay cosas que ocurren sin que puedas evitarlas, como por ejemplo el echo de que yo le conociera, es algo que simplemente pasó, tal vez fue el destino o simplemente por azar. Lo recuerdo como si fuera ayer, estaba sentada en un banco, esperando a mi hermano. De repente escuché como alguien se sentaba a mi lado, miré disimuladamente, pero fue algo inútil ya que tenia la mirada de aquella persona clavada en mi. Cuando hice contacto con sus ojos, estos me mostraron algo que no me mostraban otros, no sabría decir que era exactamente, lo único que sé es que su mirada era como una galaxia, infinita.
Desde aquel momento empecé a escribir sobre él y él lo sabía, me decía que lo hacía bien. Lo que ni el ni yo sabíamos es que todas aquellas frases, pasarian a ser solo recuerdos.
No sé cómo todo esto puedo acabar de aquella manera. Me da pena, pero no por el echo de que no estoy con él, si no por mí, que le emtregue todo lo que tenía, de la única manera que sabía hacerlo, en lo único que se me daba bien.
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Se que hay cosas que ocurren sin que puedas evitarlas, como por ejemplo el echo de que yo le conociera, es algo que simplemente pasó, tal vez fue el destino o simplemente por azar. Lo recuerdo como si fuera ayer, estaba sentada en un banco, esperando a mi hermano. De repente escuché como alguien se sentaba a mi lado, miré disimuladamente, pero fue algo inútil ya que tenia la mirada de aquella persona clavada en mi. Cuando hice contacto con sus ojos, estos me mostraron algo que no me mostraban otros, no sabría decir que era exactamente, lo único que sé es que su mirada era como una galaxia, infinita.
Desde aquel momento empecé a escribir sobre él y él lo sabía, me decía que lo hacía bien. Lo que ni el ni yo sabíamos es que todas aquellas frases, pasarian a ser solo recuerdos.
No sé cómo todo esto puedo acabar de aquella manera. Me da pena, pero no por el echo de que no estoy con él, si no por mí, que le emtregue todo lo que tenía, de la única manera que sabía hacerlo, en lo único que se me daba bien.
Nicole Cueva 1ºB- 5
lunes, 3 de abril de 2017
UNA CHICA, UN CHICO Y UN BAR.
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
abril 03, 2017
1B,
Diego GArcía,
microrrelato
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Caían las gotas lentamente desde la mesa, era un día lluvioso típico en Vigo y más en invierno. Yo me encontraba en el bar de Agustín, allí esperaba a Alicia, mi amante, como todos los viernes siempre quedábamos después del trabajo . Aunque esta vez iba a ser diferente pues le iba a decir que nuestra relación había terminado. No podía seguir siendo infiel a mi esposa, pero a la vez me costaba mucha romper con ella ya que era una chica que me atraía mucho. Con 5 minutos de retraso llegó Alicia. Tras beber un trago de cerveza le miré a los ojos y le dije “Ali tengo que decirte una cosa...” ella rápidamente se abalanzó sobre mí y me dió un pico, segundos más tarde me dijo “que me querías comentar” yo le contesté “Eres la chica más linda de este mundo”.
Diego García Sáinz 1ºB Nº8
viernes, 31 de marzo de 2017
Ahora o nunca
Las gotas caían lentamente desde la mesa, lo que me irritaba profundamente. Llevaba muchos días nervioso, no sabía como reaccionar, la policía estaría a punto de descubrir que yo había cometido el homicidio. No, no, no y no. No quería ir a la cárcel, no lo merecía, es decir, había matado a un hombre, pero no voluntariamente, habría justicia, seguro. Las horas pasaban más rápidamente de lo que yo hubiera deseado. No se me ocurría ninguna forma para evitar la prisión. Estaba seguro, en cuanto me acusaran del asesinato, yo cantaría como un gallo. El tiempo era agonizante, vivía con el temor de que se derrumbara la puerta. No había mucho que hacer, mi apartamento era pequeño. Con el paso de lo que parecieron años, llegué a una conclusión, de repente sin encontrar otra opción decidí escribir una nota, en la cual justificaba el crimen y pedía perdón. Salí a la terraza para tomar el viento. En ese mismo instante, escuché a un perro ladrar, estaban aquí. Yo lo sabía. No quedaba tiempo. Era ahora o nunca. Decidí saltar, implorando que hubiera un perdón para mí.
Rosa Villalobos Vico 1ºB-19
La gran carrera
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 31, 2017
1B,
Isabel Porras,
microrrelato.
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Las gotas caían lentamente desde la mesa pero los niños seguían jugando con los coches, ajenos al desastre que se acababa de producir. En otras circunstancias, su madre hubiese gritado y hubiesen tenido que dejar el juego, levantar platos y vasos, coger el pan ¡el pan,... que se moja!, poner servilletas para empapar lo que se pudiese y pasar la fregona por el suelo.
Pero hoy su madre fue la que derramó el vaso al reírse a carcajadas y dar un golpe con el brazo en la mesa, así que nada de eso pasó.
¿Qué provocó la carcajada de su madre? Simplemente, el hecho de que Jaime, el pequeño de dos años, le había dicho a su hermano Alfonso de cuatro que era "un poco adulto", y por eso iba a ganar la carrera de súper bólidos.
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Pero hoy su madre fue la que derramó el vaso al reírse a carcajadas y dar un golpe con el brazo en la mesa, así que nada de eso pasó.
¿Qué provocó la carcajada de su madre? Simplemente, el hecho de que Jaime, el pequeño de dos años, le había dicho a su hermano Alfonso de cuatro que era "un poco adulto", y por eso iba a ganar la carrera de súper bólidos.
jueves, 30 de marzo de 2017
Un sexto sentido
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Taller de escritura Bachillerato Atocha
marzo 30, 2017
1B,
Carmen Martín,
microrrelato
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Aun me pregunto de qué manera pudo caerse el vaso,y como esta claro empapar todo el suelo,lo primero que se me paso por la cabeza aparte de como estaba todo,fue la que me iba a caer cuando mi madre se levantara,esque no quería ni pensarlo,del gran chillido que me iba a llevar.Abri rápidamente la puerta,intentando no hacer ruido para no despertarla,fui a la cocina,cogi un trapo y fui de vuelta a la habitación,lo recogí de la mejor manera que pude y ya apenas se notaba,pero esto es como todo no podía parar de pensarlo ya que las madres son como que tienen un sexto sentido y se iba a oler que algo ahí había pasado.

