jueves, 8 de junio de 2017

Las gotas caían lentamente desde la mesa mientras yo observaba el desastre que yo misma había causado. La mesa estaba llena de pintura de todos los colores, había pinceles, usados y sin usar por todos lados, botes de pintura y un vaso de agua que había derramado estando demasiado concentrada en acabar mi obra. Pero todo eso merecía la pena, por fin después de tres meses de duro trabajo había terminado. El concurso de pintura era en dos días y yo tenía muchas esperanzas de ganar, había trabajado muchísimo en este cuadro, le había dedicado muchísimas horas y era de lejos el mejor que había pintado.

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