domingo, 4 de junio de 2017

Locura mortal

Las gotas caían lentamente desde la mesa, gotas causadas de la frialdad, de la dureza, y eso me hacía sentir feliz.
Todo comenzó hace un par de días, yo estaba internada en el centro psiquiátrico de Boston, tenía un grupo de ayuda con otras personas a las que les pasaba lo mismo que a mi, pensábamos al revés que el resto del mundo, que lo malo era bueno, que el dolor es placer...
Un día nos llevaron a hacer una reunión a una cafetería, que casualmente estaba cerca de mi casa, y esa era una oportunidad para aprovechar. Fuimos acompañados de un guardia que nos vigilaba, Mike se encargo de entretener al guardia mientras los demás íbamos a mi casa a realizar nuestro plan, planeado ya con anterioridad.
Abrí la puerta de mi casa, con la llave que siempre guardaba debajo del felpudo, entramos, cogimos unos cuchillos, y ahí comenzó la historia real....

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