martes, 28 de marzo de 2017

Vino negro

Las gotas caían lentamente desde la mesa tiñendo de vino la alfombra de la habitación  mientras Johan deambulaba con la tercera copa de éste en la mano.

El alcohol estaba haciendo efecto  y cada vez era menos consciente de sus actos y más de lo que necesitaba a Ester. Se estaba volviendo loco por tenerla a su lado. Por rozar esos labios que tan pocos habían probado, por no dejar de lado el orgullo e ir tras ella.

Si tan solo pudieran ponerse de acuerdo su mente  y su corazón todo sería más fácil, iría a decirle la verdad en lugar de beber como un desquiciado.

La puerta se abrió dejando ver una sombra sin rostro. Carlos estaba a dos metros observando la patética escena, sonriendo de oreja a oreja.

— No la mereces—  susurró mientras el cuerpo sin vida de Johan caía sobre la alfombra.

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