Las gotas caían lentamente desde la mesa mientras ella lloraba desolada y dolorida. Ella era una mujer cada vez mas insegura por culpa de aquel idiota que no la dejaba ser feliz. Hace 5 años que se enamoraron y, en un principio, todo era genial hasta que llegaron los celos y las inseguridades, y como consecuencia, las peleas, Aquellas peleas en las que el ganador, sin duda alguna, era él. Ella pensaba todos los días en contarle aunque fuera a un desconocido lo que la estaba pasando, violencia de género, pero tenía tanto miedo a la reacción de él que nunca se atrevía a dar el paso. Y así pasó dos largos años, entre patadas, bofetones, empujones... un infierno resumiéndolo todo, en el que tarde o temprano esos golpes aumentarían si ella no ponía fin a todo eso.
Y llegó el día de contarlo, pero no le sería tan fácil hacerlo ya que él haría todo lo posible para que no lo hiciera y, me refiero a todo lo posible, con que podría llegar a matarla. Ese día ella intentó salir de casa, pero él no estaba por la labor, con lo que forcejearon duramente. Ella consiguió salir e ir corriendo a la puerta en lo que él fue a la cocina a coger un cuchillo (para ya sabéis el qué). Ella esquivó como pudo los ataques pero un de ellos le fue imposible y quedó gravemente herida, pero aún así abrió la puerta y salió corriendo a la par que él iba detrás de ellas. Salió a la calle y corriendo se acercó a una pareja de unos 30 años que pasaban por allí. La pareja se quedó impactadísima al descubrir lo que le había estado pasando a la chica y, mientra la chica se quedaba con ella, su novio fue en busca del agresor quién no había salido a la calle para que no le pillasen. Las chicas llamaron a la policía y a la ambulancia mientras los otros dos forcejeaban en las escalera. Rápidamente llegó la policía y se llevaron al agresor, y la ambulancia que sellevó a la chica junto con la pareja que se ofrecieron a acompañarla. Un mes más tarde ella denunció, apoyada por su familia y él, fue encerrado en 3 años de cárcel.
A patir de ese momento ella decidió que su historia tenía que servir a muchas mujeres para que no cometiesen los errores que ella cometió, por lo que el resto de su vida se dedicó a dar charlas y convenciones sobre la violencia de género.
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