Las gotas caían lentamente sobre la mesa, la sangre del cuchillo que Loren sujetaba fuertemente con la mano izquierda no paraba de gotear.
Acababa de cometer un asesinato, estaba en shock. ¿Qué he hecho?, se preguntaba.
Se quedó paralizada delante del cadáver unos segundos, hasta que su cerebro decidió despertar.
Corriendo y agobiada se quitó la ropa y la rompió con el cuchillo en varios cachos, además cogió el bote de lejía y limpió la mesa de una manera obsesiva.
Cogió el cadáver y lo metió en una maleta, aprovechando, limpió también el suelo.
Al vivir en una zona de chalets, su zona era muy silenciosa y nadie se tendría que dar cuenta de lo que ha pasado.
Por si acaso rajó la maleta con el cuchillo para que pareciera que estaba rota de verdad. Se disponía a meter la ropa en la maleta pero prefirió tirarla días más tarde para no levantar sospechas.
Metió la maleta en el contenedor y volvió a casa.
Ya había pasado un rato, cuando llamaron a la puerta…
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