jueves, 30 de marzo de 2017

Aquella tragedia.

Las gotas caían lentamente desde la mesa, a los pocos instantes, el color rojo se apoderó de la habitación donde me encontraba aquella noche. Mi primo endemoniado, me miró con los ojos enrojecidos y lagrimosos, al acto siguiente, bajo los ojos mirándose a las manos llenas de aquella sangre, la cual se encontraba esparcida por toda la habitación.
En la mesa, mi tío; pálido, con la mirada en blanco, tumbado en aquella mesa. En su mano la última copa de su vino favorito, la cual no termino de disfrutar ya que, aquel mismo día, mi primo apoderado por un cuchillo, desarmó aquella tragedia de la que nadie nos llegaremos olvidar.

0 comentarios:

Publicar un comentario