martes, 28 de marzo de 2017

Un filete de ensueño

Las gotas caían lentamente desde la mesa, formando así en el suelo un charco de sangre. ¡No podía creer lo que había hecho!, sólo sabía que nadie podía darse cuenta de lo que había ocurrido.

Rápidamente, cogí la fregona y empecé a limpiar la mancha que se había formado en el suelo, intenté arreglar aquel desastre, y para ello fuí partiendo poco a poco aquella carne que se encontraba encima de la mesa en trozos lo suficientemente pequeños para caber en aquellas bolsas de basura.

Una vez conseguí meter todo en las bolsas, me dispuse a abrir la puerta antes de que amaneciera, cuando de repente, mi madre me despertó súbitamente, y entonces me dí cuenta de que los trozos que había partido eran en realidad filetes de solomillo, que había comprado mi madre el día anterior, y que en realidad todo había sido fruto del sueño de mi sonambulismo.

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