jueves, 30 de marzo de 2017

Poca suerte para tanta gente

Las gotas caían lentamente desde la mesa, derramé mi copa de vino al enterarme de lo que había pasado. No sabía qué hacer cuando me enteré del accidente de coche que acababa de tener mi novio, estaba asustada e histérica. Salí corriendo camino al hospital y al llegar, me dijeron que Marcos estaba al borde de la muerte y que no sabían si le iban a poder salvar. Al oír esa tragedia decidí quedarme allí hasta recibir una respuesta mejor a la anterior. A los dos días, Marcos despertó del coma y resultó que no era tan grave lo que había pasado como para morir, pero tenía que quedarse un par de meses más en la cama de ese frío hospital, con esa comida tan espantosa que le daban, hasta que se mejorase. Cada día, yo le llevaba a escondidas un Ferrero Rocher, que sé que le encantan y esto le iba a alegrar un poco el día.
Yo tenía seguro que todo iba a salir bien después de todas las operaciones que requería el accidente, lo peor de todo es que yo tuve que dejar mis estudios para poder verle y compaginar mis horarios para cuidarle.
Cuando pasaron los dos meses, intenté retomar mi carrera, pero ya no podía y al tiempo, me quedé embarazada, todo pasó muy rápido y sin imaginarlo. Pensaba que después de lo que habíamos pasado Marcos y yo iba a seguir todo igual, pero no, me dejó tirada y sola después de haber movido cielo y tierra por él y por salvarle la vida, pero está claro que en esta vida no te puedes fiar nunca de nadie.
Tuve que sacar a mi niño adelante yo sola, con 23 años, sin carrera, sin trabajo, y sin casa propia... Espero que un día de estos cambien las cosas y me toque un poco de suerte que hay repartida en este mundo.

0 comentarios:

Publicar un comentario