jueves, 30 de marzo de 2017

Mi todo

Las gotas caían lentamente desde la mesa, al principio no era consciente de lo que estaba sonando hasta que me levante y vi que la ventana de mi habitación estaba abierta y que el vaso de agua que me había bebido la noche anterior estaba hecho añicos y lo único que quedaba de ello, era una simple gota.
Me levante a recoger lo que quedaba de aquel vaso, antes de hacerme daño y traje una fregona para secar el agua.
La verdad es que aquella noche no sé porque decidí coger un vaso de agua, cuando yo jamás bebo y ni mucho menos por la noche, pero aquella noche era como si necesitara algo, la garganta se me empezó a irrita y sentía que no podía hablar. No podía dormirme después de haber escuchado aquel ruido, que al poco rato hizo que se abriera la venta y cayera el vaso de agua.
Mi familia a la mañana siguiente me dijeron que no habían escuchado nada. Y lo único que tenia de prueba era aquel vaso roto que ahora se encontraba en la papelera.


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